miércoles, 7 de enero de 2009

Grasas sanas

La mayoría de los alimentos contienen diferentes tipos de grasas: saturadas, poliinsaturadas, monoinsaturadas y trans. Y algunos tipos son mejores para tu salud que otros.

No es necesario eliminar por completo todas las grasas de tus comidas para que lleves un patrón de alimentación sano. Por el contrario, comer de manera balanceada significa elegir los tipos de grasas más saludables.

La grasa es un nutriente necesario

Tu cuerpo necesita grasa para funcionar correctamente. Además de ser una fuente de energía, la grasa es un nutriente utilizado en la producción de las membranas celulares, así como en varios compuestos similares a hormonas llamados compuestos eicosanoides. Estos compuestos ayudan a regular la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la constricción de vasos sanguíneos, la coagulación de la sangre y el sistema nervioso. La grasa también ayuda a mantener sano el cabello y la piel, protege los órganos vitales, mantiene su cuerpo aislado, y proporciona una sensación de llenura después de las comidas.

Pero demasiada grasa puede ser perjudicial. Comer grandes cantidades de alimentos de alto contenido en grasa puede dar lugar a aumento de peso y obesidad, un factor de riesgo para varias enfermedades, como la diabetes, las enfermedades del corazón, cáncer, litiasis biliar, apnea del sueño y osteoartritis. Y demasiadas grasas saturadas o grasas trans pueden aumentar los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedad arterial coronaria.

Las Grasas Saludables

Grasa monoinsaturada: permanece líquida a temperatura ambiente, pero puede comenzar a solidificarse en el refrigerador. Alimentos que la incluyen: aceite de oliva, canola, y maní. Los aguacates y la mayoría de los frutos secos como almendras nueces y cacahuates también tienen altas cantidades de grasa monoinsaturada.

Grasas poliinsaturadas: generalmente líquida a temperatura ambiente y en el refrigerador. Alimentos ricos en grasas poliinsaturadas: aceites vegetales, como el cártamo, maíz, girasol, soja y aceites de algodón.

Ácidos grasos omega-3: En pescados y mariscos. En especial los pescados de agua fría, como el salmón, la caballa y el arenque. El aceite de lino y las nueces también contienen ácidos grasos omega-3, y pequeñas cantidades se encuentran en la soya y el aceite de canola.

Las Grasas Perjudiciales para la Salud

Grasas saturadas: Por lo general, sólida o cerosa a temperatura ambiente. Se encuentran con mayor frecuencia en los productos de origen animal: carne roja, aves de corral, mantequilla y leche entera. Otros alimentos con alto contenido de grasas saturadas incluyen coco, palma y otros aceites tropicales.

Grasas trans: También conocidas como “ácidos grasos trans”. Provienen de la adición de hidrógeno al aceite vegetal mediante un proceso llamado hidrogenación. Esto hace que la grasa se vuelva más sólida y menos propensa a estropearse. La grasa hidrogenada es un ingrediente común en los productos horneados comerciales, tales como galletas, pasteles y galletitas, y en los alimentos fritos, tales como donas y papas fritas. Algunas margarinas y también tienen un alto contenido de grasas trans. Los fabricantes de alimentos están obligados a declarar el contenido de grasas trans en las etiquetas nutricionales. Los registros inferiores a 0,5 gramos por ración se muestran como 0 gramos de grasas trans en la etiqueta de los alimentos.

Colesterol. Tu cuerpo produce naturalmente todo el colesterol que necesita, pero uno también lo incorpora a través de la ingesta de productos de origen animal, como carne, aves, mariscos, huevos, productos lácteos, manteca y mantequilla.

Esperamos que esta información te resulte útil para ir modificando tus patrones alimentarios positivamente para gozar de mejor salud y una figura más armoniosa. Si deseas más información sobre cómo escoger los mejores alimentos, visita http://DietaSecreta.com.

martes, 6 de enero de 2009

Etiquetas de los alimentos

Las etiquetas de los alimentos están llenas de información. Aquí te ayudaremos a comprenderlas mejor para comprar comidas e ingredientes que estén de acuerdo con tu nuevo patrón de alimentación sana. Aquí encontrarás consejos que te ayuden a tomar decisiones saludables, seguras y con un mayor conocimiento de causa.

Siempre ten en cuenta que hay reglas que gobiernan lo que los fabricantes están autorizados (y, a veces, obligados...) a poner en las etiquetas. A este respecto, hay varios aspectos importantes a tener en cuenta:

El código de color. En muchos países, las leyes demandan que determinados tipos de alimentos presenten ciertos colores específicos en las etiquetas para alertar al consumidor. Si queremos llevar una dieta saludable, es bueno tratar de reducir la cantidad de grasa (especialmente grasa saturada), sal y azúcares añadidos. Entonces, los productos alimenticios con etiquetas codificadas con colores en la parte delantera del envase muestran de un vistazo si la comida que estás pensando en adquirir tiene una cantidad de grasas alta, media o baja, grasas saturadas, azúcares y sal. Además de los colores, verás el peso en gramos de estos componentes para cada porción. Por lo tanto, si ves rojo en la parte delantera del envase, sabrás que esos alimentos son altos en algo que deberías estar tratando de reducir. Es bueno tener esto en cuenta, no como para obsesionarse, sino para vigilar en cierta medida la frecuencia con la que elegiremos estos alimentos y siempre comiéndolos pequeñas cantidades.
Las diferentes áreas de las etiquetas. Algunas áreas podrían establecer si el alimento que estás a punto de comprar contiene sustancias alérgenas, si contiene gluten o no, brindar ciertas instrucciones para almacenar y refrigerar la comida, y detallar si es apta para vegetarianos y cuál es su composición nutricional.
Ciertos términos que los fabricantes están obligados s utilizar en las etiquetas. A veces, una etiqueta puede resultar confusa o hasta ambivalente. Por ejemplo, ¿cuánta cantidad de lactosa se encuentra en un producto 'reducido en lactosa’? Si algo es "light" o "diet", ¿qué significa esto realmente? Por eso, existen normas que los fabricantes de alimentos deben seguir para protegernos de afirmaciones falsas o engañosas. Hay directrices claras sobre qué pueden y qué no pueden colocar en las etiquetas. Veamos algunos ejemplos:
El término "puro" se usa principalmente en los alimentos con un único ingrediente. Por ejemplo, para indicar una sola, determinada variedad de arroz, o para resaltar la calidad de los ingredientes de un alimento. Por ejemplo, se usa "pura mantequilla" para indicar que no se la ha mezclado con otras grasas.
El término "tradicional" se utiliza ampliamente para describir un producto o método de preparación cuando nuevas alternativas están disponibles en el mercado. “Tradicional” implica algo más que "original" o "simple".
A diferencia de "tradicional" el término "original" no implica, necesariamente, que un producto se ha mantenido sin cambios durante un período prolongado de tiempo. Puede aplicarse a nuevos productos en el mercado. Se utiliza para indicar que un producto es el primero de su tipo en el mercado, cuando la forma original o su sabor se ha mantenido básicamente sin cambios a con el paso del tiempo

¿Has hallado útil esta información? Sería bueno que la tuvieras en cuenta la próxima vez que vayas a comprar alimentos. Si deseas más información sobre cómo comprar ingredientes y comidas para tu nuevo patrón de alimentación, visita http://DietaSecreta.com.

Etiquetas de los alimentos

Las etiquetas de los alimentos están llenas de información. Aquí te ayudaremos a comprenderlas mejor para comprar comidas e ingredientes que estén de acuerdo con tu nuevo patrón de alimentación sana. Aquí encontrarás consejos que te ayuden a tomar decisiones saludables, seguras y con un mayor conocimiento de causa.

Siempre ten en cuenta que hay reglas que gobiernan lo que los fabricantes están autorizados (y, a veces, obligados...) a poner en las etiquetas. A este respecto, hay varios aspectos importantes a tener en cuenta:

El código de color. En muchos países, las leyes demandan que determinados tipos de alimentos presenten ciertos colores específicos en las etiquetas para alertar al consumidor. Si queremos llevar una dieta saludable, es bueno tratar de reducir la cantidad de grasa (especialmente grasa saturada), sal y azúcares añadidos. Entonces, los productos alimenticios con etiquetas codificadas con colores en la parte delantera del envase muestran de un vistazo si la comida que estás pensando en adquirir tiene una cantidad de grasas alta, media o baja, grasas saturadas, azúcares y sal. Además de los colores, verás el peso en gramos de estos componentes para cada porción. Por lo tanto, si ves rojo en la parte delantera del envase, sabrás que esos alimentos son altos en algo que deberías estar tratando de reducir. Es bueno tener esto en cuenta, no como para obsesionarse, sino para vigilar en cierta medida la frecuencia con la que elegiremos estos alimentos y siempre comiéndolos pequeñas cantidades.
Las diferentes áreas de las etiquetas. Algunas áreas podrían establecer si el alimento que estás a punto de comprar contiene sustancias alérgenas, si contiene gluten o no, brindar ciertas instrucciones para almacenar y refrigerar la comida, y detallar si es apta para vegetarianos y cuál es su composición nutricional.
Ciertos términos que los fabricantes están obligados s utilizar en las etiquetas. A veces, una etiqueta puede resultar confusa o hasta ambivalente. Por ejemplo, ¿cuánta cantidad de lactosa se encuentra en un producto 'reducido en lactosa’? Si algo es "light" o "diet", ¿qué significa esto realmente? Por eso, existen normas que los fabricantes de alimentos deben seguir para protegernos de afirmaciones falsas o engañosas. Hay directrices claras sobre qué pueden y qué no pueden colocar en las etiquetas. Veamos algunos ejemplos:
El término "puro" se usa principalmente en los alimentos con un único ingrediente. Por ejemplo, para indicar una sola, determinada variedad de arroz, o para resaltar la calidad de los ingredientes de un alimento. Por ejemplo, se usa "pura mantequilla" para indicar que no se la ha mezclado con otras grasas.
El término "tradicional" se utiliza ampliamente para describir un producto o método de preparación cuando nuevas alternativas están disponibles en el mercado. “Tradicional” implica algo más que "original" o "simple".
A diferencia de "tradicional" el término "original" no implica, necesariamente, que un producto se ha mantenido sin cambios durante un período prolongado de tiempo. Puede aplicarse a nuevos productos en el mercado. Se utiliza para indicar que un producto es el primero de su tipo en el mercado, cuando la forma original o su sabor se ha mantenido básicamente sin cambios a con el paso del tiempo

¿Has hallado útil esta información? Sería bueno que la tuvieras en cuenta la próxima vez que vayas a comprar alimentos. Si deseas más información sobre cómo comprar ingredientes y comidas para tu nuevo patrón de alimentación, visita http://DietaSecreta.com.

Mi truco para comer sano y sin disciplina

Muchas veces, cuando me entrevistan en tele seminarios sobre la pérdida de peso, en la radio, etc, hay una pregunta recurrente que hoy me gustaría tratar aquí: “¿Cómo hago para permanecer siempre fiel a mi nueva dieta, sin hacer trampas?”. Y la respuesta suele ser bastante sencilla. Pero es una respuesta compuesta de varios conceptos.

En primer lugar, no es que yo mismo SIEMPRE coma SOLAMENTE lo correcto. Pero si algunas veces me salgo de la dieta es sólo un par de veces en el mes y sólo cuando debo comer fuera de casa. Pero nuca me sirvo papas fritas, ni bebidas gaseosas, ni dulces ni donas. Simplemente, las dejo pasar.

Y es entonces cuando se viene la segunda pregunta: “¿Cómo haces para mantenerte siempre tan disciplinado como para escoger sólo los alimentos sanos y dejar pasar los otros?” Es cierto que la sociedad de consumo nos trata de meter por los ojos toda clase de comidas elaboradas y poco sanas.

Por eso, en segundo lugar, NUNCA olvido que la comida basura no debe tener un lugar en mi hogar ni en mi mente. Básicamente, no hay ese tipo de comidas en mi casa. Si no debe estar en mi mente, no estará en mi refrigerador.

Y he llegado a la conclusión de que no se trata de “disciplina”. En mi caso, algo pasó en mi mente por lo que comer donas, dulces y comidas fritas no me resulta atractivo ni apetecible en lo más mínimo.

Pero aún hay más: no sólo ese tipo de comidas no me resulta deseable, sino que he llegado a verlas como algo repugnante que no deseo comer, para nada. En cambio, en realidad DESEO comer alimentos sanos. Y esta es la clave del éxito de haber bajado de peso y no haberlo recuperado.

Ya sé que muchos lectores se estarán preguntando “¿Por qué tu ves la comida basura como algo repugnante y yo la veo como algo realmente apetitoso?” Pues, la mente suele jugarnos malas pasadas. Y controlar la mente no es un asunto tan simple.


Sin embargo, en mi caso, lo que sí ha funcionado es haber leído ( y experimentado..) por tanto tiempo sobre los efectos terribles de la comida basura sobre todo mi cuerpo, sobre cada una de sus células… Eso me la ha hecho ver como algo verdaderamente repugnante.

Y por eso realmente no la deseo. A tal punto que el mero olor de las patatas fritas o del pollo frito me resulta nauseabundo. Y por otro lado, el olor de unos hermosos vegetales hirviendo o asándose me abre el apetito y de sólo pensar que los comeré, ya me siento bien.

Tanto llegar a odiar los alimentos malos para ti como hallar el equilibrio entre las grasas que se acumulan y las que se queman es un verdadero desafío. Ni los expertos en obesidad ni los pacientes conocemos exactamente cómo sucede, pero una cosa sí es clara: es necesario adoptar un nuevo patrón mental y no abandonarlo si se desea perder peso de manera definitiva.

Pero trata de no perder las esperanzas, pues al aprender cuál es la razón por la que tu cuerpo acumula grasas cuando consumes azúcares refinados o grasas trans, seguramente serás capaz de ver los alimentos que son malos para ti como lo que realmente son: tus enemigos.

¡Te deseo mucho éxito en tu nueva vida sana! Mientras tanto, puedes ir leyendo mi libro “La Dieta Definitiva“ que seguramente te ayudará a elegir alimentos mucho más sanos y te enseñará a comer saludablemente para poder bajar de peso.

sábado, 3 de enero de 2009

En ciertas ocasiones hay frases inspiradoras que nos han ayudado a enfrentar problemas o situaciones difíciles. Aquí os dejo algunas:
- En la adversidad una persona es salvada por la esperanza.
- Nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas.
- Vivimos en un mundo más necesitado de amor y esperanza que de pan.
- Donde no hay esperanzas, no puede haber esfuerzos.
- La esperanza es como el sol, que arroja todas las sombras detrás de nosotros.
- La esperanza es, por si misma, una felicidad, y , quizá, la principal felicidad que este mundo puede darnos.
- Mientras le dura al enfermo la vida, le dura la esperanza.
- Ninguna cosa hay que avive mas la esperanza que la buena conciencia.
- ¡Esperanza! El único remedio barato y universal para todos los males que sufre el hombre.
- La esperanza es un préstamo hecho a la felicidad.
- Arrancad la esperanza del corazón del hombre y haréis de el un animal de presa.
- La esperanza misma deja de ser felicidad, cuando va acompañada de la impaciencia.
- El colmo de la infelicidad es temer algo, cuando nada se espera ya.
- El que espera desespera, Mas quien espera no alcanza: Piensa como quien espera Y obra teniendo esperanza.
- La primera semilla del alma racional es la esperanza; ella es la fuente de la vida.
- No espero la muerte. Le espero a Él.
- La muerte no es el extinguir la luz de un cristiano, sino el apagar lámpara porque ha llegado el amanecer.
- Cuando sonríes, se borra una tristeza y se ilumina una esperanza.
- Sé paciente. Te pasará, tarde o temprano: ¡la vida te abrirá la puerta, y te permitirá entrar y dar una gran fiesta.

Economía de guerra para el 2009

Todos los indicios y opinadores de la materia comparten la misma tesis sobre la economía real del próximo año. A todas luces, nos viene un tiempo de sombras que tendrá su traducción en el empleo, bajada de la demanda interna -consumo-, etc… Seguramente, en mayor o menor medida, casi nadie escapará de esta dinámica, porque todos y todas somos parte de la economía, ya que nuestras prácticas cotidianas inciden en ésta.Es tiempo, por tanto, de proponerse un plan personal de economía de guerra que amortigüe o prevea los nubarrones hasta que escampe el temporal.He aquí algunas ideas que voy a aplicar en la pequeña comunidad que es mi casa.1.- Recorta gastos. a) Mira tus gastos fijos. Revisa el catálogo de servicios que tienes domiciliados en tu caja o banco. Valora darte de baja de los prescindibles: lo que supone diferenciar entre lo que son deseos y necesidades reales.b) Aplícate un presupuesto semanal en una doble vertiente. Para los gastos habituales de carácter personal (café, tabaco, cañas, prensa…) y para alimentación. Esto segundo se ajustará mejor si realizas un menú semanal que derivará en la consiguiente lista de la compra al detalle. 2.- Comparte. Violeta, con apenas tres años, dice que compartir es de izquierdas. Tiene toda la razón. Plantéate qué puedes compartir con tu gente (amigas, familiares, compañeros de trabajo) para que este valor salga más a flote en estos tiempos. Imagino que ya sabrán que compartir es legal, vital y esencial cuando los valores que imperan tienden a la individualizació n y a la codicia de las cosas. Es una buena forma de acceder a bienes por la vía de la solidaridad.3.- Defiende el empleo. Este es ahora un valor más preciado, no sólo por ser la mayor aspiración de la gente, sino que además, en este tiempo de destrucción… sobran las palabras. Defiéndelo a muerte. Or-ga-ní-za-te como estrategia colectiva para esa defensa. Infórmate de las movilizaciones que puedan ponerse en marcha ‘por el empleo’.Son algunas ideas, seguro que pueden complementarse con vuestra opinión o experiencia. Con todo, apuntar que la austeridad es una buena receta a practicar en cualquier momento.

TENGO HAMBRE ENTRE COMIDAS,DOCTOR

Desde hace algunos años me dedico a ayudar a las personas a llevar una vida más sana y, si es posible, a perder algo de peso. Y son varias las preguntas e inquietudes recurrentes. Ya que son comunes a casi toda persona que desea comer bien y sentirse bien, hoy voy a dedicar algo de tiempo a un tema bien conocido, pero de solución incierta para muchos: las “comidas entre comidas” o “tentempiés”.
En todo este tiempo, en cursos, seminarios y pláticas, las personas me abordan sinceramente y me dicen: “suena muy bonito su plan de alimentación, pero .. ¡yo tengo hambre!”.
Conscientes de que es conveniente no repetir el plato y vigilar el tamaño de las porciones tanto en el almuerzo como en la cena, es casi lógico quedarse con “algo de espacio” en el estómago luego de estas principales comidas. Algunos toman una taza de té caliente luego de ellas, y esto les brinda saciedad.
Pero, y en especial si se ha saltado esta taza de té y / o el postre, resulta razonable el reclamo de que a las pocas horas se siente apetito nuevamente y de que vienen a la mente la idea y el deseo de un tentempié.
Pero vayamos por partes. No es que siempre esté mal tomar un tentempié: lo malo suele ser el tipo de tentempié que escogemos.
Y hay que pensar que si se ha evitado o reducido la cantidad de los alimentos más perjudiciales en el almuerzo, ¿por qué habría uno de ingerirlos después? Cualquier persona se da cuenta de que sería un claro contrasentido, pero A LA HORA DE SENTIR HAMBRE NO PENSAMOS. Olvidamos nuestros logros y muchas veces los tiramos por la borda.
Insisto: no es que esté siempre mal tomar un tentempié. De hecho es recomendable comer cada dos o tres horas para quemar mejor las grasas. Pero, lo que es verdaderamente malo para nuestra salud es incorporar calorías, azúcares y grasas trans adicionales. ¡Y los tentempiés comunes son un compendio de estas tres cosas!
¿Qué escoger entonces? Ya sé que todos mis lectores estarán pensando en una “deliciosa y nutritiva” barra de cereal. Y si piensan que he colocado “deliciosa y nutritiva” entre comillas porque estoy siendo irónico, tienen razón: la mayoría de las barras de cereal son bastante menos que deliciosas porque contienen DEMASIADO azúcar, y no son realmente nutritivas porque están realizadas con desechos vegetales, como por ejemplo los desechos de la soja.
¿Y entonces? Pues, que he dicho “la mayoría”, y no he dicho “todas”. Las barras de ingredientes orgánicos son unas de las mejores, y en especial las manufacturadas por marcas serias y reconocidas... pero, de todos modos, lo mejor es no confiarse y es bueno tomar el hábito de leer etiquetas y envases.
Entonces, será posible elegir las que contengan los ingredientes más simples, menos cocidos, menos procesados, tales como frutos secos y frutas desecadas en trozos. ¡Estas sí que son DELICIOSAS Y NUTRITIVAS! Y nunca verás en sus envases esa lista interminable de ingredientes artificiales. Lo bueno, si es breve, dos veces bueno.
Pero también son sanas las que están realizadas utilizando proteína de arroz, chocolate amargo, negro y natural, y pasta de frutos secos como emulsionante. Sí, ya sé que no se consiguen en todos los supermercados. Pero tu salud bien vale el esfuerzo y el tiempo que podría llevar el recorrer los negocios y hallarlas.
Pero si no las consigues, no olvides que una fruta o un yogurt descremado pueden ser utiles como buenos bocados para no sentir hambre hasta la próxima comida.
No olvides estos excelentes tentempiés cuando estás viajando, en el trabajo o cuando, simplemente, necesitas algo de energía extra. Personalmente, siempre llevo algunas barras conmigo, para no tentarme, si siento apetito, con lo que yo llamo “los tentempiés basura”.
Esto ha sido todo por hoy. No dejes de compartir esta información con tus seres queridos: no sólo les ayudarás a conocer los secretos de una vida más saludable, sino que, si ellos conocen esta realidad, te ayudarán en tu búsqueda de comidas y tentempiés deliciosos y nutritivos DE VERDAD.
Para más información sobre cómo elegir mejor tus comidas, puedes leer mi libro “La Dieta Definitiva” en www.TrucosParaBajardePeso.com