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jueves, 30 de abril de 2009

YEZID ARTETA TRABAJARA POR LA RECONCILIACION, NO POR LA GUERRA

Yezid Arteta, exguerrillero y exideólogo de las Farc, acaba de pronunciarse sobre la iniciativa del gobierno colombiano, anunciada por el presidente Uribe en Europa, de facultarlo como instructor de paz. Acepta trabajar por la paz, no por la guerra, y empeñarse por una salida política al drama que vive Colombia. Textualmente, su declaración dice:

1. Agradezco el gesto del Presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, de brindarme plenas garantías en la tarea de construir espacios de dialogo, reconciliación y paz.

2. A pesar de no compartir el ideario del Presidente Álvaro Uribe, puesto que pertenezco al mundo de la izquierda, valoro altamente su actitud de reconocer mi labor en favor de la paz, al igual que su oferta de permitirme continuar dichos esfuerzos.

3. Acepto la oferta del gobierno colombiano de trabajar en toda acción encaminada a la reconciliación aclarando que, jamás prestaré mi nombre para desarrollar una estrategia de guerra, puesto que mi compromiso ético sólo obedece a la búsqueda de una salida política al conflicto colombiano.

4. Que actualmente en España mi actividad se desenvuelve en el ámbito de la academia y la investigación de los más variados conflictos en el mundo, lo que me obliga a frecuentar los círculos de mediación internacional, por esta razón y de cara al futuro, cualquier que eventualmente pueda cumplir en Colombia o en el exterior, sea el resultado de un acuerdo entre las partes.

5. Que entiendo – porque lo he vivido intensamente – el drama de los exiliados, de las víctimas de la guerra, de los soldados, de los guerrilleros, de los rehenes, de los prisioneros, de los que han perdido algo y/o alguien; y por estas razones ofrezco mis modestos esfuerzos en todo acto que implique la superación del rencor y el odio, en aras a la reconciliación de todos los colombianos.

6. Que en aras a construir futuros y confiables escenarios de dialogo, negociación y paz, es menester que las partes enfrentadas pacten acuerdos de carácter bilateral.

7. Destaco y apoyo plenamente los esfuerzos de la Senadora Piedad Córdoba y de Colombianos y Colombianas por la Paz en la difícil tarea de impulsar acuerdos humanitarios entre las partes.

8. Saludo el gesto del Dr. Frank Pearl, Alto Comisionado para la Paz, quien, de manera sincera, ha mostrado su interés en resolver favorablemente mi situación jurídica, con el deseo de apostarle a una estrategia para la paz.

9. Mis agradecimientos al Padre Darío, pastor de la Iglesia Católica, al profesor Vicenç Fisas, director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona y al Gobierno de la Generalitat de Cataluña, todo el apoyo que me han brindado para que, limpia y decorosamente, continúe luchando por una paz justa en Colombia.

10. Que desde la recuperación de mi libertad en julio de 2006, luego de purgar 10 años de prisión, opté por el camino de la paz con justicia social, y esta decisión es irreversible.

Abril 30 de 2009

Las FARC confirman a Piedad Córdoba y a Moncayo como sus interlocutores

El siguiente es el texto completo de la carta enviada por las Farc a Colombianos y Colombianas por la Paz confirmando que sus interlocutores para la liberación del cabo del ejército Pablo Emilio Moncayo son la senadora liberal Piedad Córdoba y el profesor Moncayo, padre del cabo, sin desconocer el papel de la iglesia católica y el CICR. Los medios sólo han publicado apartes y consideramos que la lectura total permite una mejor comprensión del mismo.

Montañas de Colombia, abril 26 del 2009
Compatriotas
Colombianas y Colombianos por la Paz
Senadora Piedad Córdoba:
Cordial saludo.

Con persistencia continuamos trabajando por materializar, en primer lugar, la liberación del cabo del ejército Pablo Emilio Moncayo, para luego entregar los restos del mayor Julián Guevara a su familia y, finalmente remitir pruebas de supervivencia de los restantes 21 mandos militares y policiales prisioneros de guerra, compromisos que adquirimos unilateralmente ante ustedes y el país, sin contraprestación alguna, allanando el camino por alcanzar acuerdos humanitarios que permitan la libertad de los prisioneros de las dos partes y, luego, en paso posterior, avanzar en el objetivo de excluir la población civil de la confrontación.

Alcanzar cada uno de estos objetivos reclama no solo nuestro esfuerzo sino, necesariamente, la voluntad oficial para lograrlo sin tropiezos, más, si recordamos, que desde hace años el Presidente, sus ministros y los altos mandos de la fuerza pública han pedido su liberación. No tendría sentido que ahora, cuando el cabo Moncayo se apresta a regresar a su hogar, busquen atravesar toda clase de obstáculos en el camino.

La voluntad oficial, si es sincera, debe plasmarse en decisiones y desarrollarse sin ambigüedades y con seriedad.

Porque aún retumban en la conciencia colectiva, las vehementes, mentirosas e impúdicas declaraciones de los ministros Valencia Cossío, Santos Calderón y del general Naranjo, asegurando, con teatral contundencia, que el cadáver del comandante Raúl Reyes había sido entregado a su familia, y luego, 15 días después, escucharse las balbuceantes declaraciones de los mandos policiales reconociendo y justificando puerilmente su responsabilidad en el secuestro de los restos del inmolado revolucionario, que aún no regresan a su familia.

Reclamamos compromisos oficiales serios, porque también recordamos como, en febrero pasado, mientras liberábamos unilateralmente a 6 prisioneros, el ministro Santos, el general Padilla y Luis Carlos Restrepo mentían vehementes y cínicos, sobre su respeto a las garantías acordadas con la Cruz Roja Internacional, mientras agredían a las unidades que custodiaban los prisioneros y por vía aérea provocaban el saboteo de la entrega, como consta en imágenes que dieron la vuelta al mundo.

Se trata, reiteramos, que en esta ocasión el gobierno cumpla, estrictamente, con las garantías requeridas.

Entendemos las dificultades que atraviesa el Presidente por las crecientes pruebas sobre los millares de sistemáticos crímenes de civiles a manos de militares y cuyas víctimas fueron presentadas como "terroristas dados de baja"; también por las permanentes evidencias sobre nepotismo y corrupción en los más altos niveles oficiales; por el enorme esfuerzo que supone imponer un referendo reeleccionista manchado de truculencias; por las declaraciones de los capos del narcoparamilitarismo por el condenable atentado del que fue víctima el escritor e integrante de CPP Gustavo Álvarez Gardeazabal y, claro está, porque todo esto se presenta en el contexto de una profunda crisis económica, humanitaria y social, sistémica, como consecuencia de la aplicación de las estrategias neoliberales.

En medio de tal vorágine, sería oxigenante para el país, la concreción de estos actos humanitarios unilaterales que gestarían un mejor ambiente en la búsqueda del entendimiento civilizado entre los colombianos.

Para su materialización consideramos indispensable la presencia de CPP en cabeza de la senadora Piedad Córdoba, como garantía de transparencia en los operativos, así como del profesor Gustavo Moncayo en la liberación del cabo, y de la señora madre del mayor Guevara, en la entrega de los restos de su hijo.

No tenemos objeciones a la presencia del CICR y de la iglesia, solo que la consideramos insuficiente, como ya lo señalamos.

Los protocolos que garanticen la seguridad de las unidades guerrilleras participantes en estos acontecimientos se deben conocer pública y previamente. Así evitaremos dificultades como las mencionadas.

Compatriotas de CPP: creemos pertinente y se lo solicitamos comedidamente, analizar si los pactos militares firmados en días pasados por los gobiernos del Brasil y Colombia, pudiesen interferir de alguna manera y si, llegado el caso, fuese necesario, tocar otras puertas.

Los compromisos que adquirimos unilateralmente ante ustedes y el país, son irreversibles y en su concreción continuamos trabajando. Quedamos pendientes sobre las decisiones que entorno a garantías y logística se produzcan para ir precisando fechas y agilizando los detalles finales.