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sábado, 19 de septiembre de 2009

SEGURIDAD SURAMERICANA ¿PARA QUIÉN?

La interpretación de nuestra realidad con esquemas ajenos sólo contribuye a hacernos cada vez más desconocidos
Gabriel García Márquez

Los tiempos cambian. Antes las doctrinas sobre seguridad y lucha anti droga se elaboraban en Washington y se aplicaban en América Latina; y no hace falta mucha imaginación para deducir, que los asegurados y defendidos no eran otros que los intereses estratégicos de los Estados Unidos.
Ahora, gracias a la UNASUR, existen el Consejo Suramericano de Defensa y el Consejo Suramericano de Lucha contra el Narcotráfico, en vía de dotarse de doctrina propia, obviamente, al servicio de los intereses de los pueblos de América del Sur.
Las conclusiones de la Cumbre de Bariloche avanzaron en definir doctrina propia al respecto:“Fortalecer a Suramérica como zona de paz, comprometiéndonos a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad, sosteniendo nuestra decisión de abstenernos de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro estado de la UNASUR” (1).

El hundimiento del Titanic
Muchos acontecimientos marcan el descalabro irrefrenable de las estrategias de seguridad trazadas por Washington para Latinoamérica, el siguiente es un apretado recuento de los principales.
• El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) era la biblia de la seguridad en el continente hasta 1.982, cuando los gobiernos de Colombia, Chile y EEUU, en vez de solidarizarse con Argentina ante el ataque de Gran Bretaña, se aliaron con esta, durante la Guerra de la Malvinas.
• Con la excusa de detener al presidente de Panamá, los EEUU invadieron a ese país en 1.989. Antes, en 1.983, invadieron a Granada, con el pretexto de que su gobierno se estaba alejando de la influencia norteamericana.
• Posteriormente, Washington impulsó la ‘Guerra contra el terrorismo’ y la Alianza para el Libre Comercio (ALCA), gradualmente rechazadas en América Latina.
• Ante el avance de las reformas democráticas en Venezuela, los EEUU conspiraron para dar el golpe de abril de 2.002, echando por la borda lo que quedaba del sistema hemisférico de seguridad.
• Rumsfeld se quedó casi sólo en la Conferencia de Ministros de Defensa, realizada en Quito en 2.004, debido a que la gran mayoría de asistentes rechazaron sus propuestas, sobre la realización de ataques multinacionales preventivos contra cualquier sitio del continente, en el que hubiera amenazas terroristas; además de no compartir el calificativo de terrorista, dado por él a la insurgencia colombiana.
• Entretanto, “los gobiernos de Venezuela, Costa Rica, Argentina y Uruguay anunciaron que dejarán de enviar estudiantes a la Escuela de las Américas (ahora llamada Instituto para la Seguridad y la Cooperación del Hemisferio Occidental), el infame centro de entrenamiento policial y militar en Fort Benning, Georgia, donde muchos de los más notorios asesinos del continente aprendieron lo último en técnicas ‘anti terroristas’ (2)”.
• Desde el año anterior, reconocidos voceros de las doctrinas estadounidenses, como los ex presidentes Cardozo, Cedillo y Gaviria, han reconocido el fracaso de la llamada ‘guerra contra las drogas’, desarrollada por casi 4 décadas en el continente.
• El 1 de marzo de 2.008 las fuerzas militares de Uribe, atacaron territorio ecuatoriano, en una agresión severamente condenada por el Grupo de Río y por la OEA, que en Bogotá intentaron justificar como una represalia, por la presencia insurgente en Ecuador.
• Hace escasas 10 semanas, que los alumnos hondureños de la Escuela de las Américas, con el golpe militar tratan de echar atrás el ingreso de Honduras a la Alternativa Bolivariana para América (ALBA).
• La semana pasada el New York Times reconoció que la política de ‘Seguridad Democrática’ aplicada en Colombia, también constituye otro fracaso de las directrices de EEUU para el continente; pese a lo cual, tal política se está iniciando a aplicar en México, bajo el nombre de Plan Mérida.

En el sótano del imperio
No sobra revisar las columnas, sobre las que los planeadores estratégicos de EEUU, piensan sostener un siglo de supremacía del imperialismo norteamericano, con la estrategia denominada ‘Dominación de Amplio Espectro’:“Como la única nación en el mundo que tiene la capacidad para proyectar un poderío militar de envergadura planetaria para conducir con efectividad operaciones militares de gran escala lejos de sus fronteras, Estados Unidos tiene una posición única (...) Para mantener esta posición de liderazgo, Estados Unidos debe contar con fuerzas prestas y versátiles capaces de enfrentar un amplio espectro de actividades y operaciones militares: desde la disuasión y derrota de agresiones en gran escala hasta la participación en contingencias de pequeña escala y el enfrentamiento de amenazas asimétricas como el terrorismo” (Cohen, 1990). “...Estados Unidos se encuentran en un periodo de oportunidad estratégico. La amenaza de guerra global ha retrocedido y los valores fundamentales de la nación, de democracia representativa y economía de mercado son adoptados en muchos lugares del mundo (...) Sus alianzas (...) se adaptan exitosamente” (Cohen, 1998) (3).
Hoy los repetidos fracasos de sus guerras en tierra asiática, además de su fragilidad económica, cuestionan su efectividad como ‘policía mundial’ y la globalización militar, que mantienen con sus 737 Bases regadas por todo el planeta.Una doctrina propiaEl camino propio latinoamericano muestra hoy importantes avances democráticos con esencia popular, además de adaptarse para amortiguar contrapesos derivados de la crisis capitalista mundial y en particular de la quiebra que sufren los EEUU.
Las exportaciones de Suramérica hacia los EEUU estuvieron en 2.008 por debajo del 40 por ciento del total, cuando en 2.007 fueron del 60; mientras que hacia la Unión Europea descendieron desde el 30 hasta el 15 por ciento, en este mismo periodo. Descensos compensados por un mayor comercio con Asia.Las reformas en servicio de los pueblos y los cambios que se están operando en las relaciones internacionales de las naciones latinoamericanas se continúan profundizando, pese a que los militares alumnos de la fatídica Escuela de las Américas, traten de oponerse a ellos.
Este es el debate, que sigue efectuándose en la sesión del Consejo Suramericano de Defensa, reunido en estos momentos.

Notas(1) UNASUR, Numeral 1 de las Conclusiones de la Cumbre de Bariloche. Agosto 28 de 2.009.(2) Naomi Klein, La doctrina del Shock: Auge del capitalismo del desastre. Capítulo de Conclusión: El shock se gasta. El auge de la reconstrucción popular.(3) William Cohen, 1.990-1.998. La estrategia de Seguridad Nacional del Presidente, http://www.whitehouse.gov.Joint Chiefs of Staff 2.000, Joint Vision 2020, Ed. US Government Printing Office, Washington DC.Citados por Ana Esther Ceceña, La guerra como razón del mundo que queremos transformar, Reforma ou revolução, São Paulo: Expressão Popular, 2.004

sábado, 29 de agosto de 2009

UNASUR: DE BARILOCHE SALIÓ LO QUE TENÍA QUE SALIR

Terminada la reunión extra de UNASUR en Bariloche, Argentina, después de la cual unos dicen que salieron triunfantes Uribe y su gobierno porque no hubo condena alguna a su acuerdo con Estados Unidos sobre bases militares, quedó claro eso sí que Uribe ni quiere ni puede rechazar cualquier pedido que reciba de Washington sobre asuntos vitales para la seguridad nortemericana.

Independientemente de lo que explicó en Bariloche sobre el apoyo efectivo que Colombia ha recibido del norte para su guerra contra el narcotráfico y las guerrillas, y de la total identificación política con los sectores más retardatarios de Estados Unidos, que se manifiesta en su discurso político y en sus actitudes, que lo llevan a profesar una gratitud inmensa hacia esa potencia, hay otra motivación que a veces se olvida: el prontuario que le ha venido estructurando la oficina encargada de ese gobierno, por su vinculación temprana con el narcotráfico.

El doctor Atilio Borón, director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia y Estudios Sociales de Buenos Aires, Argentina, recordaba justamente en estos días que mientras Uribe sea Presidente de Colombia no habrá solución al problema de la dependencia estrecha de las políticas norteamericanas.

El asunto es que el mismo Uribe sabe, como otros muchos, que Estados Unidos ha venido confeccionando un prontuario que no cesa de crecer en donde se lo califica de narcotraficante y de cómplice de los crímenes de los para militares.

En 2004 el Archivo Federal de Seguridad de Estados Unidos dio a conocer un documento producido en 1991 en el que se acusa al por entonces senador Álvaro Uribe Vélez de ser uno de los principales narcotraficantes de Colombia, referenciado como el hombre número 82 en un listado cuyo puesto 79 ocupaba Pablo Escobar Gaviria, capo del cartel de Medellín. El informe, que puede leerse en http://www.gwu.edu/7Ensarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/dia910923.pdf
asegura que el hoy presidente colombiano “se dedicó a colaborar con el cartel de Medellín en los más altos niveles del gobierno. Uribe estaba vinculado a un negocio involucrado en el tráfico de narcóticos en Estados Unidos. Su padre fue asesinado en Colombia por su conexión con los narcos. Uribe trabajó para el Cartel de Medellín y es un estrecho amigo personal de Pablo Escobar Gaviria ...(y) fue uno de los políticos que desde el Senado atacó toda forma de tratado de extradición”.

Desde luego que Uribe y sus amigos han negado siempre tales afirmaciones y, como decía alguien, "a la gente hay que creerle". Pero lo cierto es que el registro existe en el Archivo de Seguridad citado y pende como espada de Damocles sobre su seguridad personal.

Por lo tanto, Uribe no tiene ningún margen de autonomía para oponerse a cualquier pedido que provenga de Washington. Su misión es servir como Caballo de Troya de E:U y sabe que si se resiste a tan ignominiosa tarea su suerte no será distinta de la que corrió otro personaje de la política latinoamericana, presidente también, Manuel Antonio Noriega, quien una vez cumplida con la misión que la Casa Blanca le asignara fue arrestado en 1989 luego de una cruenta invasión norteamericana a Panamá y condenado a 40 años de prisión por sus vinculaciones también con el cártel de Medellín. Cuando Noriega dejó de ser funcional a los intereses del imperio pasó velozmente y sin escalas de presidente a prisionero en una celda de máxima seguridad en los Estados Unidos. Eso explicaría su permanente crispación, sus mentiras, y su desesperación por volver a ser elegido como presidente de Colombia, convirtiendo este país en un protectorado norteamericano, y a él mismo en una suerte de procónsul vitalicio del imperio.

Así las cosas, resultaba ilusorio esperar que de la reunión de Bariloche saliera algo distinto a lo que salió. Uribe mismo había anunciado que la decisión estaba tomada, que no había marcha atrás. Hubiera quedado muy mal UNASUR exigiéndole reversar en aras de la paz de la región, sabiendo de antemano también que él no quiere ni puede desobedecer a Washington.