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lunes, 7 de febrero de 2011

EL PUEBLO EGIPCIO, UN EJEMPLO PARA LOS PUEBLOS DEL MUNDO

Escribe Cristóbal González

A los exégetas del neoliberalismo, que aún quedan, les convendría echar una mirada al pasado inmediato de los países árabes cuyos pueblos hoy se levantan exigiendo, sobre todo, mejores condiciones de vida.
Hasta hace poco el modelo neoliberal se aplicó en la región y, como en todas partes donde se ha implentado, no dejó sino alta concentración de riqueza y privilegios en grupos cada vez más reducidos de su población, empobrecimiento cada vez más dramático entre las mayorías y más represión para frenar las manifestaciones de descontento de los pobres.
Por eso, por su posición geoestratégica (desde El Cairo se controla supuestamente el paso de petróleo, armas y ejércitos)y por ser, con Israel, um baluarte precioso para la política exterior norteamericana en el Medio Oriente, el regímen de Mubarak fue consentido de Estados Unidos, incluso de Obama, y de la política genocida contra los palestinos adelantada por el sionismo de Israel.
Egipto es el segundo receptor de ayuda militar y económica norteamericana en el mundo, después de Israel, y a los gobiernos de Washington nunca les preocupó que su gobernante durante los últimos 30 años sea un dictador de la peor calaña. Como nunca le ha importado a la Casa Blanca ningún dictador, siempre que desde su gobierno defienda los intereses de EE.UU y los de las corporaciones trasnacionales, que son finalmente los mismos.
Ahora Obama aparece "exigiendo" una sucesión rápida, democrática y pacífica en Egipto, cuando al principio de su mandato, y con motivo de una conferencia árabe,
se deshacía en elogios para Mubarak. "Mubarak es un hombre bueno. Ha hecho cosas buenas. Mantuvo la estabilidad. Seguiremos apoyándolo. Es nuestro amigo", decía Obama entónces. Sin embargo, en estos días ya no le considera tan bueno.
El actual inquilino de la Casa Blanca sigue el mismo libreto de los anteriores: Apoyan a un dictador cuando conviene a los interesese estadonunidenses, pero cuando lo ven en la cuerda floja hacen como Pilatos y lo dejan colgando de la brocha. Si no es que esgrimen un expediente en su contra con todos los pecadillos que su antiguo aliado ha cometido, y algunos crímenes, para mandarlo a poner preso por sus "marines" como sucedio con Noriega en Panamá. De todo modos, EE.UU maniobra buscando que el remplazo sea otro servidor suyo. Si no logra su próposito, entonces ayuda a derrocar a su antiguo aliado, posando de campeón de la democracia y los derechos de los pueblos.
Los pueblos que se vienen levantado lo hacen entre otras cosas porque los acosa la miseria a que los ha llevado el modelo neoliberal de desarrollo. Así lo manifiestan, al tiempo que piden profundizar la democracia. Una democracia que les permita controlar directamente cualquier política económica y social. Ya lograron la salida de Zine El Abine Ben Ali, de Túnez, sostenido sobre todo por Francia; consiguieron la conformación de un nuevo gobierno en Jordania, a cuya cabeza quedó un militar supuestamente popular; tambien el compromiso del dictador yemení de dejar el poder cuando termine su mandato y la inminente caida de Mubarak.
Destacable el coraje, la determinación y el compromiso de los manifestantes de la plaza del Tahrir en El Cairo. Allí permanecen a pesar del ataque de los paramilitares de Mubarak (Observadores europeos sostienen que son agentes policiales vestidos de civil los que han desatado una ola de violencia contra los manifestantes de la opisición).
Pase lo que pase en Egipto, sus ciudadanos están dando un ejemplo al mundo. La expectativa continúa.

jueves, 25 de marzo de 2010

LULA DE SILVA EN MEDIO ORIENTE

Campaña de Lula da Silva en el Medio Oriente



El viaje del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva a Israel y Cisjordania fue sin dudas una exitosa operación de relaciones públicas. Pero, ¿con qué objetivo? Oficialmente, Brasil tiene intenciones de ejercer en lo adelante las prerrogativas inherentes a su rango de potencia emergente. Brasilia desea por lo tanto desempeñar un papel en el Medio Oriente, al igual que los miembros del Cuarteto. Sus credenciales como posible mediador neutro en el Medio Oriente son el no haber sido una potencia colonial en la región, sus buenas relaciones con las partes en conflicto y su ausencia de intereses económicos a corto plazo en esa parte del mundo.

Durante su visita en Israel, el señor Lula da Silva se negó a visitar la tumba de Theodor Herzl, el fundador del sionismo judío, lo cual le valió la simpatía de los palestinos y una muestra de desagrado por parte del ministro israelí de Relaciones Exteriores Avigdor Liberman. En cambio, el presidente brasileño visitó el memorial Yad Vashem, visita que calificó además de «obligatoria para todo jefe de Estado».

Con ambos gestos, el presidente de Brasil acreditó el mito que pretende que el Estado de Israel no fue instaurado por los sionistas cristianos después de reclutar a Hertzl para su propia causa sino por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial, como reparación por los crímenes de los nazis.

El señor Lula da Silva fue recibido en el parlamento israelí. Su discurso ante los diputados israelíes estuvo precedido por el del primer ministro Netanyahu, quien retomó la historia de la forma como Israel ha ido apoderándose paulatinamente del este de Jerusalén y confirmó la anunciada construcción de 1 600 nuevas viviendas reservadas para los judíos. Invitó después a Brasil a unirse a la acción colectiva tendiente a impedir que la República Islámica de Irán logre dotarse de armas nucleares.

En su respuesta, el presidente brasileño prefirió pasar por alto la cuestión de la anexión territorial. Criticó sin embargo la manera como Israel pretende obligar a Irán a renunciar a su programa nuclear de carácter militar y recordó que Latinoamérica y el Caribe constituyen una región desnuclearizada. Parece evidente que el objetivo de este gesto de firmeza era demostrar su propia independencia en relación con Israel.

Pero el presidente brasileño no estaba haciendo en realidad otra cosa que reproducir el bien montado guión de la polémica sobre las armas de destrucción masiva de Sadam Husein: Tel Aviv lanza una acusación, que todo el mundo sabe que es falsa, pero un comparsa supuestamente neutral se encarga de validar dicha acusación al discutir diferentes tipos de sanciones, justificando así al fin y al cabo una agresión militar. O sea que Lula da Silva advirtió sobre el peligro que representan los intentos de aislar a Irán mientras repetía la campaña de mentiras que afirma que Irán está tratando de obtener la bomba atómica.

En Belén, el señor Lula da Silva participó, junto al primer ministro de la Autoridad Palestina, Salam Fayyad, en un encuentro de empresarios palestinos y brasileños a favor del desarrollo económico de los territorios, confirmando así su imagen de hombre pragmático al servicio de la paz.

En realidad, el presidente brasileño no hacía allí otra cosa que aplicar la consigna de Benjamín Netanyahu a favor de una «paz económica» con Al Fatah en Cisjordania (en contraste con la guerra contra los electores que prefirieron al movimiento Hamas en la franja de Gaza). En definitiva, Lula da Silva prodigó palabras bonitas a los palestinos mientras que firmaba con los israelíes un acuerdo concreto que les abre las puestas del Mercosur.

Nada prueba, en definitiva, que Brasil concurrirá realmente como negociador en el Medio Oriente –aunque pudiera desempeñar un papel de apoyo en cuanto a la maniobra tendiente a legitimar el gobierno títere del señor Fayyad y la que busca dar consistencia a las acusaciones contra Irán.

Lo que sí parece seguro es que el señor Lula da Silva tiene intenciones de convertirse en el sucesor de Ban Ki-Moon como secretario general de la ONU y que el viaje en cuestión marcó la apertura de su campaña electoral.