Escribe Cristóbal González
A los exégetas del neoliberalismo, que aún quedan, les convendría echar una mirada al pasado inmediato de los países árabes cuyos pueblos hoy se levantan exigiendo, sobre todo, mejores condiciones de vida.
Hasta hace poco el modelo neoliberal se aplicó en la región y, como en todas partes donde se ha implentado, no dejó sino alta concentración de riqueza y privilegios en grupos cada vez más reducidos de su población, empobrecimiento cada vez más dramático entre las mayorías y más represión para frenar las manifestaciones de descontento de los pobres.
Por eso, por su posición geoestratégica (desde El Cairo se controla supuestamente el paso de petróleo, armas y ejércitos)y por ser, con Israel, um baluarte precioso para la política exterior norteamericana en el Medio Oriente, el regímen de Mubarak fue consentido de Estados Unidos, incluso de Obama, y de la política genocida contra los palestinos adelantada por el sionismo de Israel.
Egipto es el segundo receptor de ayuda militar y económica norteamericana en el mundo, después de Israel, y a los gobiernos de Washington nunca les preocupó que su gobernante durante los últimos 30 años sea un dictador de la peor calaña. Como nunca le ha importado a la Casa Blanca ningún dictador, siempre que desde su gobierno defienda los intereses de EE.UU y los de las corporaciones trasnacionales, que son finalmente los mismos.
Ahora Obama aparece "exigiendo" una sucesión rápida, democrática y pacífica en Egipto, cuando al principio de su mandato, y con motivo de una conferencia árabe,
se deshacía en elogios para Mubarak. "Mubarak es un hombre bueno. Ha hecho cosas buenas. Mantuvo la estabilidad. Seguiremos apoyándolo. Es nuestro amigo", decía Obama entónces. Sin embargo, en estos días ya no le considera tan bueno.
El actual inquilino de la Casa Blanca sigue el mismo libreto de los anteriores: Apoyan a un dictador cuando conviene a los interesese estadonunidenses, pero cuando lo ven en la cuerda floja hacen como Pilatos y lo dejan colgando de la brocha. Si no es que esgrimen un expediente en su contra con todos los pecadillos que su antiguo aliado ha cometido, y algunos crímenes, para mandarlo a poner preso por sus "marines" como sucedio con Noriega en Panamá. De todo modos, EE.UU maniobra buscando que el remplazo sea otro servidor suyo. Si no logra su próposito, entonces ayuda a derrocar a su antiguo aliado, posando de campeón de la democracia y los derechos de los pueblos.
Los pueblos que se vienen levantado lo hacen entre otras cosas porque los acosa la miseria a que los ha llevado el modelo neoliberal de desarrollo. Así lo manifiestan, al tiempo que piden profundizar la democracia. Una democracia que les permita controlar directamente cualquier política económica y social. Ya lograron la salida de Zine El Abine Ben Ali, de Túnez, sostenido sobre todo por Francia; consiguieron la conformación de un nuevo gobierno en Jordania, a cuya cabeza quedó un militar supuestamente popular; tambien el compromiso del dictador yemení de dejar el poder cuando termine su mandato y la inminente caida de Mubarak.
Destacable el coraje, la determinación y el compromiso de los manifestantes de la plaza del Tahrir en El Cairo. Allí permanecen a pesar del ataque de los paramilitares de Mubarak (Observadores europeos sostienen que son agentes policiales vestidos de civil los que han desatado una ola de violencia contra los manifestantes de la opisición).
Pase lo que pase en Egipto, sus ciudadanos están dando un ejemplo al mundo. La expectativa continúa.
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lunes, 7 de febrero de 2011
miércoles, 9 de diciembre de 2009
CUATRO FRASES PARA QUE CREZCA LA NARIZ DE PINOCHO
Por Eduardo Galeano
1.SOMOS TODOS CULPABLES DE LA RUINA DEL PLANETA
La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en unacatástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen pormodelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
2. ES VERDE LO QUE SE PINTA DE VERDE
Ahora, los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
3. ENTRE EL CAPITAL Y EL TRABAJO, EL ECOLOGISMO ES NEUTRAL
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba- Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana.
La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
4. LA NATURALEZA ESTÁ FUERA DE NOSOTROS
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
1.SOMOS TODOS CULPABLES DE LA RUINA DEL PLANETA
La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en unacatástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen pormodelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.
2. ES VERDE LO QUE SE PINTA DE VERDE
Ahora, los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.
3. ENTRE EL CAPITAL Y EL TRABAJO, EL ECOLOGISMO ES NEUTRAL
Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba- Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana.
La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.
4. LA NATURALEZA ESTÁ FUERA DE NOSOTROS
En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.
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CALENTAMIENTO GLOBAL,
eduardo galeano. obama
jueves, 7 de mayo de 2009
100 MUERTOS EN AFGANISTAN MUESTRAN EL COBRE MILITARISTA DE OBAMA

Escribe Pulgonzo
Cien muertos en Afganistán como consecuencia trágica de bombardeos indiscriminados de las fuerzas norteamericanas hace un par de días y las consecuentes demostraciones de pena y presentación de excusas al gobierno de ese país en boca de la secretaria de Estado Hillary Clinton, diciendo lo mismo de siempre, que fue un error involuntario de sus tropas, no hacen precisamente la diferencia entre el militarismo de Bush y el de Obama, del que se esperaba ingenuamente algo distinto.
Tal vez tiene razón James Petras cuando en una entrevista reciente dice que Obama "es una inteligencia superior al servicio del imperio", manifestando así la desilusión de muchos progresistas y demócratas en el mundo que esperaban algo diferente de la nueva administración estadounidense.
Concuerda ese trágico hecho en el que muchos inocentes, entre ellos mujeres, niños y ancianos afganos, pagaron la culpa de ser vecinos de los talibanes, con otros hechos que ponen de manifiesto el talante igualmente militarista de Obama: El aumento del presupuesto militar de su país cuatro puntos por encima del presupuesto último de Bush; las maniobras militares de Unitas en el Caribe para seguir demostrando el poderío militar del imperio y mantener asustado al vecindario, por no decir patio trasero; seguir acusando al gobierno de Chávez de ser aliado o cercano a grupos terroristas; continuar utilizando indiscriminadamente este calificativo para todo aquel que esté en contra de la política internacional de Estados Unidos y la combata con las armas; el mantenimiento del bloqueo a Cuba, desoyendo el clamor continental manifestado en la reciente cumbre de Trinidad y Tobago; la órden de seguir bombardeando en Afganistán y otros lugares, contando con la aceptación de gobiernos títeres pronorteamericanos.
Puede ser que en su país adelante políticas que mantengan vivas las esperanzas de muchos estadounidenses, aunque no parece parar el aumento del desempleo y en términos generales sus medidas económicas tienden a favorecer el capital financiero, olvidando la irresponsabilidad social de sus administradores. Puede ser eso, pero en política internacional si se raja Obama en estos primeros ciento y pico de días que han establecido algunos caprichosamente para un primer balance de su gobierno.
La realidad que no se puede olvidar es que Obama, con toda su simpatía innegable, es una pieza de una maquinaria superior dentro de la que tiene que funcionar y si no funciona se le puede sacar y cambiar. Alguien dijo hace unas décadas: "En Estados Unidos no se gobierna desde la Casa Blanca sino desde Wall Street". Por un momento pensamos que eso había cambiado.
!Amanecerá y veremos dijo el ciego!
jueves, 23 de abril de 2009
OBAMA PONE COTO A LOS ABUSOS CON TARJETAS DE CREDITO
El presidente de EEUU, Barack Obama, ha anunciado una nueva ley que pondrá coto a los abusos de las firmas de tarjetas de crédito, con el objetivo de evitar las subidas inesperadas de los tipos de interés.
Obama se reunió hoy con los representantes de una quincena de empresas de medios de pago para conocer su opinión sobre la marcha del sector y anunciarles las líneas generales de reforma del sector que su Gobierno promoverá en el Congreso.
En el encuentro, el presidente de EEUU ha dejado claro que las tarjetas de crédito son "una fuente de financiación para muchos individuos y pequeños negocios que están creando empleos", por lo que merece la pena "preservar este mercado". "Pero, queremos hacerlo de manera que eliminemos alguno de los abusos y problemas en los que mucha gente se encuentra. Gente que empieza con una tarjeta con un tipo de interés muy bajo y de repente se encuentra con que se ha duplicado, con comisiones desconocidas, y con unos 'términos y condiciones' que carecen de claridad y transparencia", se ha quejado el presidente.
El presidente también quiere que las empresas faciliten el acceso de los clientes a sus contratos, especialmente a través de Internet, y que simplifiquen los términos en los que les ofrecen nuevos productos. Por último, la reforma debe recoger penalizaciones para las empresas que violen la ley o para aquellas prácticas que dañen las economías familiares.
Un negocio florecienteEl negocio de las tarjetas de crédito se han incrementado de manera exponencial en los últimos años en EEUU, donde en enero de 2009 la deuda contraída mediante este medio de pago ascendía a 963.000 millones de dólares, según datos de la Reserva Federal.
Más de las tres cuartas partes de las familias utilizan tarjetas de crédito, con una deuda media por familia de 7.300 dólares. Una quinta parte de ellas, según datos del 2006, pagaba intereses que estaban por encima del 20%.
Con el agravamiento de la crisis, la tasa de morosidad e impago ha crecido un tercio desde finales de 2006 hasta la actualidad. Anualmente, las empresas de tarjetas recaudan 15.000 millones de dólares en penalizaciones, lo que supone el 10% de todos los ingresos de la industria.
En ese sentido, el Gobierno buscará que se prohíban los incrementos injustos de los tipos de interés que se cobran por comprar a crédito, así como las comisiones y las penalizaciones abusivas que a veces se aplican.
Obama se reunió hoy con los representantes de una quincena de empresas de medios de pago para conocer su opinión sobre la marcha del sector y anunciarles las líneas generales de reforma del sector que su Gobierno promoverá en el Congreso.
En el encuentro, el presidente de EEUU ha dejado claro que las tarjetas de crédito son "una fuente de financiación para muchos individuos y pequeños negocios que están creando empleos", por lo que merece la pena "preservar este mercado". "Pero, queremos hacerlo de manera que eliminemos alguno de los abusos y problemas en los que mucha gente se encuentra. Gente que empieza con una tarjeta con un tipo de interés muy bajo y de repente se encuentra con que se ha duplicado, con comisiones desconocidas, y con unos 'términos y condiciones' que carecen de claridad y transparencia", se ha quejado el presidente.
El presidente también quiere que las empresas faciliten el acceso de los clientes a sus contratos, especialmente a través de Internet, y que simplifiquen los términos en los que les ofrecen nuevos productos. Por último, la reforma debe recoger penalizaciones para las empresas que violen la ley o para aquellas prácticas que dañen las economías familiares.
Un negocio florecienteEl negocio de las tarjetas de crédito se han incrementado de manera exponencial en los últimos años en EEUU, donde en enero de 2009 la deuda contraída mediante este medio de pago ascendía a 963.000 millones de dólares, según datos de la Reserva Federal.
Más de las tres cuartas partes de las familias utilizan tarjetas de crédito, con una deuda media por familia de 7.300 dólares. Una quinta parte de ellas, según datos del 2006, pagaba intereses que estaban por encima del 20%.
Con el agravamiento de la crisis, la tasa de morosidad e impago ha crecido un tercio desde finales de 2006 hasta la actualidad. Anualmente, las empresas de tarjetas recaudan 15.000 millones de dólares en penalizaciones, lo que supone el 10% de todos los ingresos de la industria.
En ese sentido, el Gobierno buscará que se prohíban los incrementos injustos de los tipos de interés que se cobran por comprar a crédito, así como las comisiones y las penalizaciones abusivas que a veces se aplican.
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domingo, 19 de abril de 2009
Libro de Galeano, bestseller gracias a Chávez y Obama
La agencia española EFE reporta que "Las venas abiertas de América Latina"vuelve a venderse como en la década de los setentas, por habérselo obsequiado Chávez a Obama en la cumbre de Trinidad y Tobago. Enseguida el informe de EFE:
Sólo unas horas necesitó el libro Las venas abiertas de América Latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, para pasar del puesto 60.280 al décimo de la tabla de ventas del portal Amazon . El milagro comercial ha ocurrido después de que el presidente venezolano Hugo Chávez le obsequie la obra a su homólogo estadounidense Barack Obama durante la V Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago. En esa reunión ha tenido lugar el primer encuentro personal entre ambos mandatarios.
El venezolano entregó el libro a Obama delante de las cámaras, después de que en la víspera le ofreciese su amistad. El gesto de Chávez ha ocurrido concretamente al inicio de la cita entre el presidente estadounidense y los líderes de Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), celebrada este sábado antes de la sesión plenaria de apertura de la Cumbre de las Américas, en Puerto España.
El venezolano entregó el libro -un ejemplar en castellano- a Obama delante de las cámaras, después de que en la víspera le ofreciese su amistad y le diese un apretón de manos durante la inauguración del encuentro hemisférico. El sucesor de George Bush en la Casa Blanca saludó a Chávez con un cordial "¿cómo estás?" en español, le agradeció el regalo y mostró sonriente el libro a los fotógrafos antes de continuar la reunión.
EMBLEMA ANTIIPERIALISTA
La traducción al inglés de Las venas abiertas de América Latina, un clásico de la izquierda del continente publicado en 1971, está disponible en la tienda virtual Amazon sólo en una edición de bolsillo. Su autor, el periodista y escritor Eduardo Galeano, de 68 años, ha dedicado gran parte de su obra a denunciar los abusos del imperialismo en Latinoamérica y es un reconocido activista de los foros políticos alternativos.
Galeano, que el año pasado recibió la medalla del Círculo de Bellas Artes madrileño, dijo: "En Cuba el peligro exterior también se ha usado para justificar cosas injustificables, pero eso no quita que el bloqueo exterior existe. La libertad de conciencia está por encima del deber de obediencia. Eso sí, me molesta que el derecho al patriotismo se reserve a los países poderosos. En los débiles dicen que es populismo".
El libro que Chávez ha elegido como símbolo de su primer encuentro con el presidente Obama relata la historia de América en forma cronológica; mediante relatos cortos, da cuenta de los excesos que cometieron los colonizadores europeos contra los pueblos originarios y del saqueo al que fueron sometidos los territorios que en el presente conforman Latinoamérica y el Caribe (el llamado "Patio trasero de Estados Unidos"). Fuentes de la Casa Blanca calificaron el libro que recibió Obama como una obra académica que representa "la base de la teoría de la dependencia" de esos pueblos con el vecino del norte.
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